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DECIDIR MORIR: UN DERECHO Imprimir Correo electrónico
Publicado por Álvaro   
Jueves 24 de Septiembre de 2009 22:39
Desde la inexperiencia de un lego en estos temas como yo, me atrevo a hacer una aportación que tiende más a una exposición ideológica que a una resolución de un problema moral. En primer lugar, no sé hasta qué punto tendrán que ver con estas controversias nuestros sistemas sociales y políticos, basados en un antiguo paternalismo y en una protección del individuo que parte desde lo más grande a lo más pequeño: el Estado procurando al ciudadano lo que él no puede conseguir, el médico del pueblo al que todos los vecinos hacen caso porque ha hecho carrera... Actuamos como si nadie supiera lo que le conviene en cada momento. No sé si en Estados Unidos existe un debate tan fuerte como en Europa sobre la eutanasia. Aunque cabe imaginar que en un Estado en el que la salud es un privilegio más que un derecho, muchas personas incapaces de hacer frente a los gastos que supone una larga hospitalización mueran en sus casas sin poder elegir siquiera lo que desean. En este país, en cambio, la sanidad es un derecho, y podemos (debemos) elegir. Pero no podemos confundir derecho a la sanidad con obligación de estar sano. Existen espacios privados en los que nadie tiene derecho, ni legitimidad, ni está legitimado para intervenir en nuestro nombre. Que uno tenga derecho a exigir que se le traten sus enfermedades no da pie a que quien le procura esa sanidad pueda obligar al enfermo a hacer lo que no quiere. Perdonen el ejemplo, pero es como si un panadero me obligara a comerme la barra de pan que le acabo de comprar. A parte de esto, y por encima de ello, no hay mejor forma de conservar la dignidad de una persona que respetar sus decisiones, siempre que éstas no dañen a nadie. En el caso de elegir morir, ni siquiera importa que la decisión dañe moralmente a alguien: ante el suicidio o la eutanasia lo único que podemos hacer es tratar de convencer de lo contrario; si no se consigue, facilitar ese trago amargo y hacerlo de la forma más humana posible; por fin, nos queda llorar la muerte de esa persona. Es una lástima que en esta moderna sociedad estemos llorando a los enfermos que sufren innecesariamente, y que algunos de ellos lloren porque no les dejan morir, porque no mueren. La muerte, natural o no, nunca es digna, siempre es horrible. La dignidad reside en que a una persona no le nieguen el derecho natural a decidir sobre su propia vida. La legislación vigente en materia de eutanasia o suicidio constituye, a mi juicio, una innaceptable intromisión de la cosa pública en asuntos estrictamente privados. La eutanasia pasiva o activa (que son un hecho, no algo que haya que "legalizar" para que exista) deberían ser una más de las distintas formas en que un hospital ayuda a un enfermo a sanarse: y es que hay enfermedades para las que la única cura es la muerte, no tengamos miedo a decirlo.
Esto es un Comentario de "¿Muerte natural?"
 
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