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Este número 35 de DILEMATA, correspondiente al mes de mayo de 2021, recoge una variedad de temas y enfoques que muestra, una vez más, el rico y estimulante crisol de las éticas aplicadas. Aparte de varias reflexiones bioéticas sobre madurez y capacidad de pacientes, se analiza el complejo asunto de las políticas de integración de la diversidad cultural en sociedades complejas y plurales como las nuestras. Asimismo, contamos con una magnífica reflexión sobre el big data en este contexto de pandemia y un artículo iluminador sobre las concepciones económicas y filosóficas de Amartya Sen, recién Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2021.

DILEMATA incluye como es su costumbre una preciosa entrevista con el escritor y filósofo Camilo José Cela Conde y dos interesantes reseñas. 

Finalmente, como continuación del artículo publicado en el número 30 de la revista (https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/412000296), compartimos un informe del proyecto h2020 INBOTS CSA sobre las preocupaciones y expectativas que nos plantea la robótica.

También este número de primavera supone la renovación del equipo editorial de nuestra revista. La primavera se identifica con el renacimiento de la naturaleza, el deshielo, el aumento de la temperatura, con el despertar de los animales, el regreso de las aves migratorias, con las flores. La primavera es una metáfora de la renovación de la vida, un momento de celebración y amor después del crudo invierno, más en este año largo de pandemia, dificultades y sufrimiento.

DILEMATA también se renueva, reorganizando su equipo editorial, que a partir de ahora contará con la Dirección de Melania Moscoso, Científica Titular del Instituto de Filosofía del CSIC y con tres editores asociados, Aníbal M. Astobiza, Daniel López y Ricardo Morte, pasando Ismael Etxeberria-Agiriano y Txetxu Ausín a completar el Consejo Editorial junto con dos incorporaciones más, Rosana Triviño y Carissa Véliz.

La revista continúa bajo el patrocinio y la responsabilidad del Grupo de Ética Aplicada GEA, del Instituto de Filosofía del CSIC, y del Laboratorio de Investigación e Intervención Filosófica y Ética LI2FE.

Entre todas y todos aspiramos a seguir explorando y dando voz a la diversidad de éticas aplicadas, como lo hemos venido haciendo en los últimos once años, desde aquel ya lejano número 1 de septiembre de 2009. Y esperamos mejorar nuestra revista, su posicionamiento y su impacto, para ofrecer también a nuestros colaboradores el mejor resultado posible a su generoso esfuerzo. 

Esta revista siempre ha sido un proyecto abierto, plural, colaborativo y especialmente sensible a las nuevas tendencias de la ética y la filosofía aplicadas. Aspiramos a seguir siéndolo con bríos renovados.

Eadem mutata resurgo! 

El Equipo Editorial de DILEMATA

Reducir a una condena a una silla de ruedas por conducción imprudente toda la peripecia de una persona que ha adquirido una tetraplejia es tan absurdo como reducir la crianza de los hijos a una cadena perpetua de noches de insomnio, llantos y rabietas, o sea todo lo negativo que se nos ocurra. Si educar a un hijo conlleva ciertas etapas y episodios no muy agradables, jamás se aíslan estos episodios de otros más agradables y reconfortantes. ¿Por qué no ocurre lo mismo con la adquisición de una diversidad funcional? Pues porque la educación de los hijos es una experiencia conocida y asumida tarde o temprano, directa o indirectamente, por casi todos, mientras que la diversidad funcional no es conocida ni asumida por casi nadie, a pesar de que, a lo largo de la vida de cualquier persona, es casi tan común de experimentar como la primera.

La adquisición de una diversidad funcional, en este caso originada por una lesión medular, no es plato de buen gusto para casi nadie. Supone al menos un período de transición desde las formas de funcionar y desenvolverse en los entornos habituales anteriores al accidente, en el trabajo, en las situaciones sociales, en la intimidad del hogar, etc., a otros modos de funcionamiento y desempeño en los mismos entornos o en otros nuevos. Esto implica periodos más o menos largos de rehabilitación, algo de orientación técnica, y mucho sentido común a la hora de buscar un equilibrio entre el tiempo y esfuerzo que se invierte en recuperar algunas capacidades y las inevitables renuncias que finalmente toca asumir.

Una vez superado este periodo de transición, toca salir al mundo. Y resulta que no es fácil vivir en una silla de ruedas, que las renuncias no se limitaban a ciertas capacidades y funcionamientos del cuerpo, sino que también incluyen renuncias a derechos humanos. Ciertamente, es una vida expuesta a multitud de injusticias y humillaciones por el mero hecho de funcionar diferente, de ser diferente. La más conocida es la negación del acceso y movilidad en edificios, entornos urbanos y medios de transporte, pero también están todas aquellas relacionadas con la falta de apoyos técnicos y humanos para disfrutar de cualquier actividad en las mismas condiciones que cualquier ciudadano.

Y por último está la más insidiosa de las mortificaciones a las que se ve sometida cualquier persona con diversidad funcional, la de cargar con el cartel de la tragedia (en este caso ejemplificante, ya se sabe "por ser imprudente al volante te cayó la condena...") y el paternalismo de quien busca poco más que ofrecer una imagen superficial de persona concienciada (ahora estoy pensando en las campañas solidarias protagonizadas por deportistas de élite u otro tipo de personalidades con niños síndrome Down). Mágicamente todas estas agresiones quedan ocultas detrás del velo negro de la tragedia. Ese hado fatal que, como manto tupido, oculta excelentemente las desigualdades e injusticias sociales.

¿Son informados los conductores abordados en la carretera por esta extraña pareja de guardia civil y lesionado medular, de las desigualdades e injusticias a las que son sometidos desde que adquirieron la tetraplejia? Por lo menos sería una campaña de concienciación de derechos humanos novedosa "Disculpe, señor... no, no se preocupe, no vengo a decirle cómo debe conducir, demasiado sabe lo importante que es ser prudente por su seguridad y la de los demás.... pero vengo a que me ayude a convencer a este agente de la autoridad de que haga cumplir mi denuncia contra el sistema público de transportes que no está adaptado, contra los planes de urbanismo que no contemplan la accesibilidad, contra los locales de ocio y discotecas a las que no puedo entrar, contra los bares cuyos cuartos de baño no puedo utilizar,... "y así hasta que se dieran cuenta de que la condena no es la silla de ruedas, sino vivir en una sociedad que excluye.