dilemata26 PortadaEl buen gobierno y la transparencia, a caballo entre la Ética y el Derecho

Tabla de contenidos

A Esther Arizmendi, in memoriam

Como es sabido, las relaciones entre Ética y Derecho son necesariamente contingentes. Aunque toda ordenación jurídica que aspire a mejorar la convivencia y a ayudar a la resolución de los conflictos sociales es tributaria, como no puede ser de otra manera, de unos determinados postulados éticos y, de resultas de su vigencia, se convierte en una potente herramienta para el afianzamiento de éstos, es también evidente que la misma nunca agota las dimensiones éticas y extrajurídicas del problema tratado. Entre otras cosas, porque éstos son de por sí plurales en toda sociedad compleja, mientras que el Derecho ha de decantarse por una concreta solución.

La necesidad de normas sobre buen gobierno o transparencia, que la crisis de los últimos años ha puesto muy de manifiesto en España, ha sido un campo donde esta intersección entre Ética y Derecho más frutos ha dado en los últimos años. Además, la aparición de normas en la materia, desde la ley básica estatal de 2013 a una sucesión de normas autonómicas en los años previos y posteriores a la misma, ha dado lugar a una práctica institucional muy rica que, con algo ya de experiencia, merece un cuidadoso análisis. Por ello, hemos creído que un análisis multidisciplinar, desde la Filosofía, la Ciencia Política y el Derecho, de lo ocurrido en este campo en los últimos años podía ser de interés para los lectores de Dilemata.

Este número monográfico sobre Ética y Derecho en relación a las políticas y regulación del buen gobierno y de la transparencia arranca, así, con una serie de reflexiones sobre la importancia del buen gobierno, y de la incorporación de exigencias éticas al mismo, para la democracia. Se estudian en esta parte, con trabajos de Manuel Villoria, Carlos García Rivero y Gemma Ubasart, la incidencia de la transparencia y de la imparcialidad en la calidad de la democracia, algunos casos recientes sobre las crisis de confianza institucional y, finalmente, cómo las nuevas demandas de participación están dando una nueva forma a la cultura democrática de nuestros días.

Una segunda parte del monográfico se ocupa de las políticas de buen gobierno y ética pública en nuestro país en diferentes ámbitos, analizando las normas y diversas regulaciones que, con mayor o menor imperatividad jurídica, han ido apareciendo estos últimos años para restañar la confianza en nuestras instituciones. Así, se estudian las acciones de recuperación de la calidad institucional asociadas al buen gobierno (Del Campo García), la regulación de los lobbies (Ridao Martín), las novedades en materia de buenas prácticas en el mundo de la investigación universitaria (Boix Palop) y problemas en el ámbito deportivo (Castellanos Claramunt).

Uno de los vectores en que más se ha avanzado en tiempos recientes en el entorno comparado en materia de buen gobierno es el incremento de las exigencias en materia de transparencia. El monográfico trata de indagar en algunas de las recientes mejoras en ordenamientos como el europeo y el italiano (Galetta), el alemán (Klink y Puñal García), algunas experiencias del mundo anglosajón (Gutiérez David) y México (Villegas Corona). A continuación, y cerrando el monográfico, se analizan algunas de las más recientes evoluciones respecto de esta dimensión de la transparencia en España, donde la consolidada aplicación de la ley en la materia, ya hace casi cinco años, ha dado lugar a una interesante práctica política y administrativa. Así, Concepción Barrero analiza cómo se está aplicando y entendiendo el derecho de acceso a la información pública, Vega Arnáez valora el grado de eficacia de las normas en materia de transparencia, Lorenzo Cotino realiza algunas propuestas de mejora del régimen legal vigente para permitir un acceso si cabe más generoso a la información publica en aras a lograr una mayor transparencia, Isaac Martín reflexiona cómo configurar idóneamente las autoridades de transparencia y Rafael Rubio con Raquel Valle se centran en el estudio de la implantación de la transparencia a nivel local.

Los trabajos que componen este número permiten, de este modo, realizar un recorrido sobre muchos de los problemas que, en la intersección entre Derecho y Ética, tratan de ser combatidos por medio de normas y regulaciones diversas, códigos éticos y de buenas prácticas y experiencias de autorregulación muy variadas. El resultado de todos ellos está siendo una innegable mejora en muchos ámbitos y, muy particularmente, en la aportación que las políticas de transparencia suponen para el buen gobierno.

Adicionalmente, y a modo de cierre de este monográfico, se han solicitado cinco reseñas sobre diversas obras aparecidas en los dos últimos años que, a nuestro juicio, completan muy bien algunas de las reflexiones y que, además, han contribuido de forma innegable al debate público en esta materia en la España de nuestros días. Son las reseñas sobre los libros de Manuel Villoria y Agustín Izquierdo sobre la regeneración de la democracia y la lucha contra la corrupción, de Rafael Jiménez Asensio sobre la prevención de la corrupción por medio de la transparencia, de Carlos Sebastián sobre algunos de los problemas de eficiencia que padece España, de Marina Garcés sobre el proyecto inacabado de la Ilustración y, por último, de Daniel Innerarity, sobre la crisis política actual. El especial interés de este libro nos ha llevado, además, a realizar una entrevista a su autor, que ha conducido Jorge Castellanos, y que completa a la perfección todas estas reflexiones con un análisis lúcido y en ocasiones nada complaciente sobre las razones de una desafección que no parece que el sistema institucional esté siendo capaz de entender en todas sus dimensiones ni para la que, por lo menos de momento, ha tenido la capacidad de reaccionar ofreciendo soluciones plenamente satisfactorias para gran parte de una ciudadanía que se siente, crecientemente, excluida del sistema y sin posibilidades de articulación política efectiva. Este número se complementa con nuestra habitual colaboración con el blog de divulgación filosófica FILOSOFIPODS.

Este número incluye asimismo tres interesantes artículos, uno sobre la infrarrepresentación de las mujeres en la Filosofía, otro sobre los procesos de radicalización islamista y el tercero acerca de las limitaciones del DSM-5.

No podemos sentirnos más orgullosos de presentar un conjunto de trabajos de tanta actualidad por firmas tan relevantes. Necesariamente debemos señalar que la práctica totalidad de los estudios se tratan de una investigación realizada en el marco de la Cátedra de Gobierno Abierto, Participación y Open Data de la Universidad de Valencia con la Consellería de Transparencia de la Generalitat Valenciana. Ahora bien, en el apartado de agradecimientos merece el lugar más especial el dedicado a Esther Arizmendi, la primera Presidenta del Consejo de Transparencia de España. Nos dejó antes de tiempo, pero sus últimos años y energías sin duda han servido para poner en marcha y dejar una excelente impronta en esta institución. Un formidable legado. Gracias. Descansa en paz.

Lorenzo Cotino Hueso
Andrés Boix Palop
(Universitat de València)
Editores Invitados

Txetxu Ausín
(IFS-CSIC)
Editor

La ética ambiental se ha ocupado sobre todo de cuestiones más o menos globales, que que afectan a un número elevado de personas o a ámbitos geográficos amplios: el agujero de la capa de ozono, la deforestación, el precio de los alimentos, el agua potable, la pesca excesiva, la energía nuclear, el despilfarro energético, el cambio climático, ... Por analogía con la conocida división de la disciplina económica, podría decirse que la ética ambiental es sobre todo macroética. Quizá fuera conveniente completarla con una microética ambiental, que abordase los problemas de los entornos cotidianos: el ruido de nuestros vecinos, las obras de nuestras ciudades, el botellón, la conveniencia de los carriles y aparcamientos para bicicletas, las formas de cultivo en nuestros campos, los humos domésticos, la ventilación de nuestros lugares de trabajo, el buen uso de los aparatos con altavoces, la conducción menos molesta, la elección de los materiales (pinturas, barnices, maderas, suelos, ...) con que recubrimos nuestras viviendas, el tamaño de nuestros pisos o de nuestros ascensores, las formas y colores de nuestros edificios, el tamaño y la ubicación de nuestras “zonas verdes”, el trazado de nuestros caminos, incluso el diseño y el número de nuestras farolas, papeleras y paradas de autobús. Los problemas pequeños no son problemas menores y suelen, sin embargo, recibir menos atención.

Comentarios


micro y macro

Miércoles, 24 Septiembre 2008 12:15
Antonio Casado da Rocha

Estoy de acuerdo, Armando, es una distinción muy pertinente. Es curioso que siendo el "small is beautiful" de Schumacher uno de los eslóganes del ambientalismo, la ética ambiental sea, como dices, una macroética.

La distinción entre micro/meso/macro es habitual en ética asistencial. Pero aquí funciona a la inversa: cuando hablamos de ética asistencial generalmente pensamos en conflictos entre profesionales y usuarios de los sistemas de salud, es decir, en cuestiones de microética. La visión macro en ética asistencial está relativamente infradesarrollada.

local/global

Jueves, 25 Septiembre 2008 05:15
Txetxu Ausín

La distinción micro/macro en ética ambiental efectivamente es pertinente pero no es ajena a los propios movimientos de protección ambiental que han recogido el lema "pensar globalmente/actual localmente". Muy probablemente cuestiones macro/globales de ética ambiental remiten indefectiblemente a comportamientos y conductas micro/locales que, muchas veces, tienen que ver con asuntos de ética de la convivencia o de ética del consumo, dimensiones también imprescindibles en las éticas aplicadas.

Por otra parte, es cierto que la ética asistencial ha obviado una reflexión más amplia, centrada en la casuística del día a día, pero que requiere una contextualización en términos de la teoría ética y de los paradigmas de la filosofía moral y política contemporánea. Volveremos sobre ello.